Coles
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Coles

De la sencillez a la sofisticación

Mucho antes de la llegada de las patatas, la col cocida acompañada de pan y vino fue uno de los principales alimentos de la Edad Media. Por la documentación existente, se sabe que los cristianos la comían aliñada con tocino. La cocina sofisticada ha hecho una relectura del plato añadiendo jamón en sus múltiples formas.

 

La extensa especie de las coles es agradecida con las heladas benévolas. Precisamente, en las zonas frías es donde han sabido sacar mejor rendimiento gastronómico a la col. Berzas y repollos destacan en todas las comarcas frías del norte de la Península, desde el Atlántico hasta las comarcas de los Pirineos, casi en el Mediterráneo.

Consejos
  • La col tiene que cocer muy poco, lo justo para que pierda su rigidez, ya que, en exceso, aflora un desagradable olor sulfurado. Se recomienda echarla en agua hirviendo y mantenerla entre 3 y 5 minutos. Luego escurrirla, echarle agua fría, y hervir de nuevo, antes de sazonarla. Como alternativa, una buena opción es cocinarla al vapor.

 

  • En un caldo de jamón y col, ésta debe ponerse casi al final. La col y la patata cocida la vamos a machacar con un tenedor las vamos a freír con grasa de jamón. Daremos un toque refinado al plato terminándolo con una loncha de jamón.
Origen

Comarcas frías del norte de la Península

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